El arraigo es una figura jurídica del sistema de extranjería en España que permite a determinadas personas extranjeras que se encuentran en situación irregular obtener una autorización de residencia temporal por motivos de integración social. Este mecanismo se configura como una vía específica de regularización basada en la vinculación consolidada del extranjero con el territorio español, y está regulado en el Reglamento de Extranjería y la normativa administrativa vigente.
¿Qué es y en qué casos aplica el arraigo?
El arraigo consiste en una autorización de residencia temporal que se concede a personas extranjeras que acreditan una permanencia continuada en España y una vinculación social, familiar o laboral que justifica su integración en la sociedad española. Se trata de una situación excepcional de regularización, pensada para personas que, pese a encontrarse sin permiso, han demostrado su asentamiento en el país y cuentan con elementos que acreditan su arraigo.
Existen tres modalidades principales de arraigo, cada una con requisitos y efectos distintos:
Tipos de arraigo
Arraigo Social
Es la modalidad más común y está dirigida a personas extranjeras que acreditan:
- Residencia continuada en España durante al menos tres años inmediatamente anteriores a la solicitud.
- Vinculación social contrastada a través de medios probatorios, como informes de entidades públicas o privadas, matrícula de hijos en centros educativos, informes de servicios sociales, entre otros.
- Contrato de trabajo firmado o una oferta formal de empleo que sea viable y adecuada a la situación del solicitante.
- Carecer de antecedentes penales tanto en España como en su país de origen o países en los que haya residido previamente.
La fundamentación principal del arraigo social es demostrar que la persona ha desarrollado una vida estable en España y ha generado relaciones sociales y grupos de apoyo que avalan su integración.
Arraigo Laboral
Este tipo de arraigo está orientado a personas extranjeras que acreditan una relación laboral previa con empresas o empleadores españoles. Para poder acogerse a esta modalidad es necesario demostrar que el solicitante ha prestado servicios de forma continuada para un empleador o en un ámbito laboral específico, aun cuando no se tuvieran los permisos reglamentarios en vigor. Además, se exige la presentación de una relación de alta en la Seguridad Social o certificados que acrediten la actividad laboral.
El arraigo laboral no solo reconoce la existencia de un vínculo profesional, sino que también implica un compromiso de regularizar la situación del trabajador para que continúe ejerciendo su actividad con plena cobertura legal.
Arraigo Familiar
En esta modalidad se valora la existencia de vínculos familiares directos con residentes legales en España. El supuesto más habitual es el de cónyuges, parejas de hecho o menores a cargo que sean residentes o ciudadanos españoles. Para que esta figura sea aplicable, se debe acreditar fehacientemente la relación familiar a través de certificados oficiales de matrimonio, convivencia o filiación.
El arraigo familiar también admite otros supuestos previstos en la normativa, siempre que la relación familiar esté suficientemente probada y cumpla con los requisitos legales exigidos.
Documentación y medios de prueba
La obtención de un arraigo implica la aportación de una serie de documentos que permitan acreditar de forma fehaciente tanto la estancia continuada en España como los aspectos que fundamentan el arraigo específico que se solicita (social, laboral o familiar). Entre los documentos habituales se encuentran:
- Copia del pasaporte completo o documento de identidad válidos.
- Certificados de empadronamiento que acrediten la permanencia en el país durante el período exigido.
- Documentos que evidencien la vinculación social o familiar, como certificados de matrimonio, nacimientos o convivencia.
- Contrato de trabajo o oferta de empleo en caso de arraigo social o pruebas de actividades laborales para el arraigo laboral.
- Certificados de antecedentes penales emitidos por las autoridades competentes.
- Cualquier otro escrito o informe que pueda fortalecer la petición (informes municipales, servicios sociales, asociaciones, etc.).
Es fundamental que toda la documentación presentada esté legalizada o apostillada, si procede, y acompañada de traducción oficial cuando los originales no estén en idioma español.
Procedimiento y plazos
La solicitud de la autorización de arraigo se presenta ante la Subdelegación o Delegación del Gobierno correspondiente al lugar de residencia del interesado. El procedimiento es de carácter administrativo y exige la cumplimentación de un formulario oficial junto con la presentación de toda la documentación requerida.
Una vez presentada la solicitud, la administración dispone de un plazo legal para su instrucción y resolución. Durante este periodo, la autoridad puede requerir la aportación de documentos adicionales o la subsanación de defectos formales. Si la petición se estima favorablemente, el solicitante es citado para la obtención de la tarjeta de identidad de extranjero (TIE) que consigna su situación de residencia por arraigo.
Efectos de la autorización por arraigo
La concesión de una autorización de residencia por arraigo permite a la persona extranjera:
- Residencia legal en España durante un periodo inicial, generalmente de un año, con posibilidad de renovación.
- Acceso al mercado laboral, siempre que el arraigo social o laboral así lo contemple y se hayan cumplido las condiciones contractuales exigidas.
- Acceso a servicios sociales y cobertura en la mayoría de los supuestos de convivencia y desarrollo personal.
No obstante, la autorización de arraigo es temporal, y su mantenimiento y renovación están sujetas al cumplimiento de los requisitos legales y contractuales exigidos por la normativa de extranjería.
El arraigo constituye una de las vías más relevantes para la regularización de extranjeros en España que han establecido vínculos significativos en el país. Su éxito depende de la correcta valoración de los requisitos y la presentación de un expediente robusto y plenamente acreditado.
Dada la complejidad de los procedimientos administrativos y la variabilidad de los requisitos según cada caso particular, resulta altamente recomendable contar con asesoramiento jurídico especializado que garantice la adecuada preparación de la solicitud y aumente las probabilidades de obtener una resolución favorable.



